jueves 19 de noviembre de 2009

Días de mierda

Llevo unos días tristona.
Es curioso, porque he conseguido llevar mi vida a ese punto en el que la quería tener, y no me falta mucho (salvo tiempo). Soy feliz y estoy tristona.
Soy rara de cojones, lo sé.
Y es que cuando necesito algo lo busco con todas las ganas que haga falta, y quizá no lo consiga...pero mientras se pasa el tiempo y la tontería. El problema es cuando todo lo que quieres está y sólo faltan fuerzas, porque la mente no responde y el cuerpo tampoco.
Supongo que estar cansada es lo que me da rabia.

Según me leo suena a posible depresión facilmente diagnosticable (empiezo pronto a deformarme profesionalmente) así que os contaré el por qué del título para que veais que sonará a ello, pero no lo es.
Ayer tenía práctica de micro. Microbiología me gusta, porque los profesores son en su mayoría majos y es una asignatura que siempre he querido tener.
Así que llegué feliz y contenta dispuesta a plantar bichitos, teñir bichitos y mirarlos al microscopio...ese tipo de cosas, y me encontré con un frasquito lleno de caca. Porque lo llamemos heces, caca o mierda, seguirá oliendo mal, y más cuando está diluída en agua para ser más facilmente manejable. ¿Soy asquerosa? Sí...bastante. Pero quería compartir la inmensidad de Medicina con todos los lectores no pre-Médicos, Médicos o postmédicos...y sobre todo, con toda la gente a la que cuando dices "Estudio Medicina" responde: "jo, que bonito"
Precioso.

Por cierto, creo que deberíais ver como estoy escribiendo el post...así que aquí teneis la foto. Mi pijama es bonito...¿A que si? Y además os hago girar la cabeza, porque no me apetece pasar la foto al ordenador y la estoy subiendo desde el móvil.
Y todo este rollo sobre la foto lo suelto por si consigo que no os deis cuenta de que tengo sobre las piernas un teclado porque mi portátil ha decidido seguir agonizando y he tenido que hacerle un apaño...

miércoles 18 de noviembre de 2009

Vampirín :) (y no, no hablaré de New Moon o Crepúsculo)

No sólo soy una borde de cojones (y a quien le moleste, que no mire), si no que tengo Síndrome de Diógenes.
Y es que no me vale con guardar botellas de agua vacías (es para tirarlas todas juntas al contenedor de reciclaje...tengo conciencia social, eso es) y pilas de periódicos por idéntica razón, si no que voy aumentando el problema según crezco.
Por si lo necesito, claro.
El lunes (espera...¡el lunes fue ayer!) hicimos limpieza en la oficina. Como además de unos 2000 condones (no exagero, es lo que tiene que luego la gente no se anime cuando se reparten el día contra el SIDA) encontramos muchas cosas, llenamos bolsas y bolsas de basura. Pero había objetos que estan bien y animada por mi Vicepresidente, (mira! saben que tengo Diógenes y me ayudan a mantenerlo xD) me traje cositas a casa. Ahora tengo un marco para colgar una lámina que tengo por ahí, y este precioso y maravilloso murcielaguito vampirín pro-donación de sangre (y si alguien no está de acuerdo en que es bonito , que me lo diga en la calle)

Os informo a todos de que no estoy alterada, por mucho que pudiera parecer por el tono de este post. Pero he llegado a un punto que tengo dos opciones. Y como una me llevaría a terminar en los noticiarios, y posiblemente en la cárcel, pues decido tomármelo todo a coña.

domingo 15 de noviembre de 2009

Ostia viene, ostia va

El viernes llegué al hospital como cualquier otro día. Metí la bata en su bolsa, el fonendo en su cajita (me da miedo sacarlo mucho y que se estropee...sí, soy una pringada con zapatos nuevos) y subí a la planta 11.
Además de mi tutor, estaba su residente de 5º año, que se reincorporaba después de una baja de maternidad. Un residente más con el que hablar (¡con lo que me gusta a mí hablar con residentes! que son más asequibles y más majos)
Así que empezamos la ronda, viendo a viejos conocidos y a otros no tan conocidos (aunque estaría feo aludir a si son o no igual de viejos) y llegamos a la penúltima paciente, que estaba perfectamente.
Su hijo se acerca al médico.
Con usted quería yo hablar.
Pues aquí estoy
Y la cosa se pone fea, y el hombre, enorme y con pinta de leñador (camisa de leñador, barba de leñador, brazos de leñador) grita cada vez más y se pone más violento porque parece que quiere que su madre se muera ya o esté enchufada a máquinas que no necesita para nada.

Yo me pregunto si habrá algún punto de la habitación en el que estaría a salvo de los efectos colaterales del puñetazo que va a soltar. Mi compañera se plantea como separarlos, pero viendo sus tamaños decido borrar esa idea de mi cabeza.
Mi médico también se pone nervioso así que aún sigo preguntándome como la cosa no acabó en batalla campal.

Al terminar la mañana, a mi tutor le gusta hacer resumen de lo que hemos aprendido:
blablalbal y habéis visto que a veces los pacientes y familiares se ponen violentos. Y como hay que actuar.
(Y desde lejos, la residente se lo espeta) Y esa forma de actuar es justo la contraria que la que ha tenido él.

Para que luego la gente de clase diga que ir a prácticas no sirve para nada...

miércoles 11 de noviembre de 2009

De niños enfermos y solidaridad

No pasan los meses sin que en televisión (o en cualquier otro medio) salga una familia pidiendo ayuda para su familiar enfermo.
Unas veces económica, otras, va más allá y piden algo de médula, un riñón, un trozo de hígado.

Entiendo perfectamente lo que es estar en esa situación, y hacer lo posible por salvar a quien quieres. Pero fomentar este tipo de iniciativas particulares tiene poco efecto (más allá de hacer sentir mejor a la familia). Y el que puede tener no es demasiado bueno.

"Vete a al hospital a donar médula y dí que es para X" Por ley, el donante (salvo que sea familiar del donante) es anónimo. Igual que el receptor (aquí más información sobre donación de médula). ¿Qué pasa, que merece más ayuda ese niño tan guapo que sale por la tele que mi vecino del quinto, que además de feo es viejo? ¿No sería mejor tratar de publicitar las donaciones en general?

Llevo dándole vueltas al tema un tiempo y sé que es delicado y puede levantar ampollas (que es una expresión que siempre me ha parecido muy curiosa, por cierto) porque las historis personales siempre sensibilizan mucho (y es que al fin y al cabo, se puede pensar que vemos una cara pero pensamos en todos los afectados. ¿Pensamos realmente?) pero...¿Hasta que punto es coherente pedir dinero de forma particular para que un investigador privado investigue la enfermedad que te preocupa? Pedimos que en España se terminen las tijeras...y a la vez, financiamos investigaciones privadas por solidaridad, para que esa pobre niña de ojos azules encuentre solución a su problema.

Que todo esto se hace de buena fe está claro, pero además de Solidaridad y ganas, a veces hace falta pararse a pensar si lo que hacemos sirve para algo o es más bien un limpiaconciencias.

(en próximas entregas, la solidaridad y la cooperación internacional...si os interesa, claro)

lunes 9 de noviembre de 2009

Microbiología para no iniciados

(Aviso, este post es muy frikie...llevo demasiadas horas en clase en el cuerpo para pensar como una persona normal)

Profesor de Microbiología: "Cuando un virus entra a la célula, es como si hubiera un golpe de Estado"

-¿Hará como Tejero? ¡Se sienten coño! Y todos los cromosomas al suelo, acojonados. Menos el cromosoma Suarez, serio como nadie. Seguro que ese se queda de pie, venga Ébola o Epstein Barr.
-Y el antiviral quien es ¿El Rey?
-Imagino...ya sabes, no suele hacer demasiado, pero cuando trabaja, funciona.

(Utilizo este post para recordar que sigo queriendo alguno de estos bichines)

 
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