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domingo, 22 de abril de 2012

Mis librerías favoritas en Nueva York


Como mañana es el día del libro, se me ha ocurrido hacerle un pequeño homenaje, aprovechando que es domingo y toca hablar de turismo.

Si hablamos de bibliotecas, es muy fácil elegir una en Nueva York, y es que tienen a la grandiosa Biblioteca pública, en la quinta Avenida, junto a Bryant Park. Esas salas de lectura, con mesas enormes, estanterías llenas de todo tipo de libros, ventanales por todas partes y el techo pintado como el cielo...que quéreis que os diga, si yo viviera allí tendría una motivación más para estudiar.
Como casi todo en Nueva York, es muy cinematográfica. Sale en los Cazafantasmas, en la película de Sexo en Nueva York y muchas más que se me escapan.

Pero en cuanto a librerías, la cosa ya es más complicada.
La ciudad está plagada de Barnes and Noble, la cadena de librerías que sacó al mercado el Nook. Se podría equiparar a nuestra Casa del Libro. La decoración es agradable (me encantaban las escaleritas en las estanterías y las zonas de lectura), tienen una variedad considerable de material, especialmente de cuadernos y guías de viaje digamos...distintas a lo habitual. pero no deja de ser una cadena. Aún así, la de Union Square tiene su gracia.

Entre la Catedral de Saint John the Divine y el campus de Columbia encontré, totalmente de casualidad, la librería BookCulture. Todo tipo de libros incluyendo una selección im-pre-sio-nante de Antropología.. Se nota que está en zona universitaria, y entre las estanterías te encuentras a muchos estudiantes de Columbia buscando libros para hacer trabajos. También tienen una sección de compra de libros usados y esto hace que los precios sean muy ajustados. De hecho, el que yo me compré (sobre antropología médica, y del que aún no he podido leer más que la introducción, cosa que hice en las escaleras de Columbia) está subrayadito.

Y por fin, la joyita de la corona. Hace no mucho tiempo leí una entrevista de Elvira Lindo en la que le preguntaban por su librería favorita de Manhattan y era esta misma. No me sorprende.
McNally, en pleno Soho. Es librería sí, con sus sofás y mesas para que consultes lo que quieras antes de comprar. Pero también es distribuidora de libros independientes, editorial de autoedición a demanda (imprimen allí mismo los libros, y dejan los recortes para que los uses de libreta) y tiene una cafetería. Ah! y está abierta hasta horas insospechadas (porque en la web pone que cierran a las 10 de la noche, pero yo juraría que he estado mucho más tarde por allí)
Si algún día vivo en Nueva York, esta será mi segunda casa.

domingo, 8 de enero de 2012

Mi cosa más preciada y un restaurante muy especial en Nueva York

Hace unos días Merylspider pedía en su canal que le contarámos cual es nuestra posesión más preciada. A cambio sortea cosas guays de Lush (por si os interesa participar, aquí va el vídeo)
Y como lo mío está relacionado con Nueva York en cierta medida, os dejo mi participación con una anécdota que a mí me gusta mucho porque refleja en parte lo que es esa ciudad.




Y ya que estamos, os cuento cosillas sobre el restaurante La Esquina.
La Esquina es un restaurante mexicano situado en el Soho, con bastante fama. Esta abierto desde las 8 de la mañana hasta las 2 de la madrugada.
El menú es de lo más normal en un restaurante mexicano (que no Tex-Mex): tacos varios (13 tipos distintos, desde lengua a acelgas, pasando por nopales o pescado) y platos tradicionales mexicanos como enchiladas de mole o huevos rancheros. Está abierto para desayuno, comida y cena, así como para brunch los fines de semana en dos ambientes, taquería (para llevar) y café (para comer allí).

Pero lo más curioso es el restaurante que se esconde dentro de La Esquina ( o más bien, debajo). Se llama Braserie y también sirve comida mexicana, pero más elaborada (y cara). Se dice que es uno de los sitios más buscados en Manhattan ahora mismo, no solamente porque su localización es un tanto secreta, si no porque solo aquellos con influencia social consiguen una mesa (el teléfono para reservas siempre comunica, o simplemente, no contestan)
Yo no tuve la oportunidad de comer en Braserie (supongo que Jay-Z sí...) pero aquí os dejo el teléfono que aparece en su web, quizá tengáis suerte. Eso sí, ¡recordad llamar con al menos 3 semanas de antelación! 646 613 7100

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INFORMACIÓN ÚTIL
La esquina (Deli Corner)-Braserie
Dirección: 114 Kenmare St. (entre Mott y Elisabeth St.)
http://esquinanyc.com/

domingo, 11 de diciembre de 2011

Strawberry fields memorial, Central Park

El pasado 8 de Diciembre fue el aniversario del asesinato de John Lennon. Iba a escribir esta entrada, pero he decidido que todo aquello sobre turismo, irá los domingos (algún día tenía que ser!)
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Strawberry fields es como John Lennon llamaba al patio trasero del orfanato del Ejército de Salvación al que solía ir a jugar de niño (Strawberry field era el nombre del recinto completo). Años más tarde, mientras estaba en Almería, empezó a escribir la canción Strawberry fields forever, de la que iba a decir muchas cosas, pero dado que las podréis encontrar en la Wikipedia, sencillamente diré que es una de mis preferidas por ser jodidamente psicodélica.
El caso es que Lennon se divorció de su entonces mujer Cinthya, conoció a Yoko, los Beatles siguieron triunfando, luego se separaron y entre unas cosas y otras, fue asesinado.

5 años más tarde, el 9 de octubre de 1985 (día en el que habría cumplido 45 años) se inauguró un proyecto en el que el diseñador de paisajes de Central Park y Yoko Ono llevaban tiempo colaborando (ella, además, había donado un millón de dólares): el Strawberry Fields Memorial.
Al contrario de lo que mucha gente cree, Strawberry fields es más que el famoso mosaico de Imagine (donado por la ciudad de Nápoles). Es un jardín de 10.000 metros cuadrados, que se dice pronto, pero se recorre en más tiempo. Pretende ser un recordatorio vivo. Alrededor del famoso mosaico, además de bancos (con algunas dedicatorias muy bonitas) hay gran variedad de flores y árboles repartidos por todo el paseo, entre ellos megasecuoyas (que, dado que son caducifolias, reflejan la renovación continua. Ya os dije que Yoko estaba metida en el diseño...)

Strawberry fields no solo es un homenaje a John Lennon, también ha sido reconocido como Jardín de la Paz por 121 países, entre los que está España según la placa que lo recuerda.

Fue pensado como un lugar de meditación y lo cierto es que, mosquitos a parte, trasmite tranquilidad y el ambiente es muy especial, con gente tocando la guitarra, con ofrendas sobre el mosaico... lo que es un contraste tremendo con lo que se puede ver al salir a la calle...

En la salida más cercana a Strawberry fields se encuentra el Edificio Dakota, que aunque ahora está en pleno centro de Manhattan, se llamó así porque en la época de su construcción estaba "Tan lejos como Dakota". Antes de la muerte de Lennon, el lugar ya formaba parte de una leyenda negra. Se decía que se habían llevado a cabo rituales de magia negra y brujería Wicca en él, y años más tarde, durante el rodaje de la película La semilla del diablo, bastantes personas del equipo murieron en extrañas circunstancias. Además, practicantes de magia negra se opusieron firmemente al rodaje de la película, entre ellos Charles Manson.
Sobra decir que el espiritismo y yo no somos muy amigos, pero no puedo negar que, seguramente por lo que la puerta de ese edificio significa para mí, tuve una de las peores sensaciones del viaje. Verano, con un solo abrasador y me pareció un edificio gris, oscuro, triste... y que me llenó de angustia hasta que me hube alejado.
Vaya, que no sería mi lugar ideal para vivir, aunque sea uno de los edificios más prestigiosos de la ciudad (en el que por otra parte, seguramente sería rechazada por la comunidad de vecinos como ya le pasó a Antonio Banderas. Por mucho que Yoko Ono me siga en Twitter, veo difícil que me consideraran digna...)


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Strawberry fields se encuentra en Central Park West, a la altura de las calles 71-74.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Mahayana buddhist temple

Chinatown es uno de los sitios más turísticos de Nueva York y yo lo rehuí bastante durante todo el tiempo que pasé en la isla, y es que tener a un montón de chinos acechándome al grito de suaches suaches y luí vuitón, entre tiendas más parecidas a un todo a cien que a otra cosa, pues no es mi idea de lugar ideal, y más teniendo en cuenta todo lo que ofrece la ciudad.

Pero aún así, el barrio, por suerte, aún conserva algunos lugares con mucho encanto. Aunque en el caso del
mayor templo budista de Nueva York, conservar no es la palabra más adecuada, ya que hasta 1996, el edificio era un cine de películas para adultos.

Custodiado por dos leones dorados, encontramos lo que es literalmente un remanso de paz en medio del bullicio de China Town. Suelo de madera, sillas de terciopelo rojo y un gran buda de 5 metros de alto (el mayor de Manhattan según dicen) presidiéndolo todo. A sus pies, ofrendas en forma de frutas. En las paredes, escenas de la vida de Buda.
Previo donativo, incienso disponible como ofrenda y también rollos de la fortuna (el mío, si no os importa, me lo guardo).

Me sentí tan cómoda allí dentro, que admito que volví después de comer para descansar un poco y refugiarme del calor infernal que hizo este verano en Nueva York.

Y si al salir miráis a vuestra izquierda veréis otro de los lugares que me ha enamorado, y que Elvira Lindo acaba de publicar en su Tumblr: Lugares que no quiero compartir con nadie
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*133 Canal St.
, New York, NY 10002 40.715902 -73.995052

domingo, 11 de septiembre de 2011

11S

No voy a hablar de lo que hacía el día 11 de Septiembre de 2001 porque no era nada especial, ni diferente a lo que harían miles de personas en ese momento.
Os voy a contar mi experiencia visitando la Zona 0, ese espacio en el que estaba el World Trace Center.

Una de las ventajas de haber pasado un tiempo relativamente largo en Nueva York es que tuve la posibilidad de verlo todo con calma y asimilando lo que veía. Así, el primer día solo me impresioné por lo pequeño que me pareció el solar, y me indigné con la gente que se hacía fotos Tuenti delante de la nueva torre.
Otros días, ya entré en harina y pude visitar más cosas.
Para empezar, St. Paul's Chapel, una pequeña iglesia situada muy cerca de la Zona 0, y que durante los días posteriores al 11 de Septiembre se convirtió en el centro espiritual para los equipos de rescate (También fue el lugar donde George Washington se paró a rezar antes de jurar el cargo de primer presidente de Estados Unidos, pero eso es otra historia).
Allí todavía se pueden ver las marcas que sus herramientas dejaban en los bancos cuando se echaban a dormir (no podían permitirse el lujo de desmontar todo, ya que podrían llamarlos en cualquier momento). También está una de las camas llena de peluches que se utilizaban para recomponer un poco el ánimo, y muchos de los mensajes de búsqueda de familiares, o cartas de apoyo llegadas desde todo el mundo.
Es un lugar muy duro, mucho. No me da vergüenza admitir que se me saltaron las lágrimas varias veces.
Luego das la vuelta completa y en una esquinita te venden réplicas de la cruz que se encontró entre los escombros, bañadas en oro y dispuestas para llevarlas colgadas del cuello y piensas...Vaya.

Muy cerca está un museo provisional en homenaje a las víctimas. Repasa la historia de los distintos atentados que ocurrieron el día 11 de Septiembre y rozando lo macabro, expone las experiencias de las víctimas y supervivientes de los ataques.
Y entonces, la tienda. Camisetas, tazas, pósters... Y un especial del memorial (ese tan bonito, con fuentes y árboles que se ha inagurado hoy), en el que te explican que puedes alquilar un asiento en el 9/11 Memorial por solo 3000$ durante 3 años o incluso comprarlo.

Qué queréis que os diga, me pareció vergonzoso. Entiendo que murió mucha gente, acepto que se pueda necesitar dinero para ayudar a las víctimas (aunque quizá, y solo quizá, estaría bien revisar el motivo que hace que esas víctimas no tengan la ayuda, ni siquiera la asistencia sanitaria que necesitan. No sé, digo yo) pero me revienta que se haga negocio de una desgracia. Y esa manera de mercadear, de apelar al espíritu nacional y a la libertad ya es para pararse a pensar...

miércoles, 7 de septiembre de 2011

De vuelta


Irene se portó bien conmigo y todo se quedó en mucho viento y mucha lluvia (aunque reconozco que lo pasé en su mayor parte durmiendo y en la otra, viendo series y por supuesto, el capítulo de los Simpson "El huracán Neddy").
Hubo zonas de Nueva York que se inundaron y perdieron la electricidad pero aún así, las medidas fueron desproporcionadas (sí, yo no entiendo mucho de desastres naturales, pero me pareció algo similar a prevenir el cáncer de testículos castrando a todos los hombres. Efectivo sí, pero no sé hasta que punto lógico)

Aún así, y con las 24 horas de encierro, me dio tiempo a despedirme de la ciudad, de sus ciudadanos y de los actores de Gossip Girl y aquí estoy, deseando que el jet-lag me de tregua para poder contaros todo lo que tengo acumulado.

viernes, 12 de agosto de 2011

Paseando en mi lunch break..

Son las 11 de la noche y hace casi una hora que llegué del hospital. Sí, entré a las 7. Sí, es mejor que no hagáis preguntas.
Pero no todos los días son así. Ayer tuve un ratillo libre. Un rato laaaaargo y que quería aprovechar. Aviso ya desde este momento: este post va a dar bastante asco. Avisados quedáis.

Pues eso, que tenía un rato libre y decidí pasarme por el Upper West Side, que me queda bastante cerca de casa (cruzando Central Park, para resumir). Lo decidí porque encontré una información interesante, pero no tenía yo muchas esperanzas...
Total, que llegué a la zona de Broadway con la calle 80 y pensé "Aquí pasa algo raro" Muchos camiones de una productora de cine o televisión y de repente, esto:Si no lo sabéis: sí, veo Gossip Girl. Sí, sé que es una serie que deja mucho que desear pero estoy enganchada y me encanta.
Sigamos:
En menos de 5 minutos, llegó un coche y de él bajaron dos chicas...estas chicas:
O lo que es lo mismo, para seguidores de la serie...Blair y Serena. Guapísimas y con tipazo.
Así que dije...ya que estoy aquí pues me quedo para verlas salir maquilladas. Y me puse a llamar por teléfono.
Y de repente, la puerta de uno de los camiones-camerino se abre y sale un chico. Y miro al chico.
Y alguna neurona de mi cabeza reacciona y dice "Ey Nebu, ¿Has visto quien es?
Así que miré y me entró la risa nerviosa. Era ÉL. El hombre. Y el hombre me estaba sonriendo, a MÍ. Lo que sueles hacer cuando ves a una tipa partiéndose el culo en tu cara, vaya.
Ed Westwick (porque sin traje, no es Chuck Bass)

Y sí, esa fue la única foto que conseguí sacar y no me ha apetecido girarla xD.

Por allí había un paparazi español que me estuvo comentando cosillas y para resumir, la gente se fue yendo hacia el lugar del rodaje propiamente dicho, que sería en un ático un par de calles más arriba.

Me quedé un rato viendo pasar qué se cocía por allí, y es que soy novata en esto de los rodajes y tenía curiosidad.
No puedo contar por qué (porque demasiados spoilers me he comido ya, como para compartirlos) pero por allí también estaban, que yo pudiera ver, Dan, Lily y Louis.

No pude hacer muchas más fotos interesantes (estaba lenta de reflejos, me faltan horas de sueño) Pero sí hice una más.
Enjoy
NOTAS
*Ed Westwick es guapísimo. En serio, es espectacular, bastante más llamativo de lo que parece en la serie (Y ya es decir mucho...)
*Si estáis por Estados Unidos y queréis hacer un poco el frikie, como una menda, en la web On location vacation actualizan a diario los rodajes que se hacen en las ciudades importantes de todo el país. La verdad es que es muy sencillo ver un rodaje, y más si te pilla en exteriores.
*HE VISTO A CHUCK BASS, ¿SOMOS CONSCIENTES TODOS DEL HECHO?

martes, 9 de agosto de 2011

Aquí pasa algo raro...

El domingo pasado, aprovechando que no tenía que ir al hospital, hice turismo de ese puro y duro por las zonas que más alejadas me quedan.
Después de unas compras por el Soho, nos acercamos al sur de Manhattan para tomar el ferry que lleva a Staten Island. Es un ferry gratuito, ya que la familia propietaria de la línea decidió ceder el control al Ayuntamiento de Manhattan, con la única condición de que el trayecto valiera menos de 25 centavos. Como era más complicado cobrar ese cuarto de dolar que nada...se decidió hacerla gratuita en 1997.
Existe un ferry que te lleva a Liberty Island (donde está la estatua de la Libertad) pero a mí no me interesa mucho subirme o verla tan de cerca, así que esta era una buena opción para acercarme un poquillo a ella y de paso, ver Manhattan anocheciendo.

La verdad es que fue algo muy especial. Mientras nos íbamos alejando de la isla, y el sol se escondía, un grupillo cantaba canciones con una guitarra. A ver, no negaré que cuando cantaron "Stand by me" cambiando la letra por "Jesus, please, stand by me" empecé a pensar que allí pasaba algo raro.
Pero bueno, llegamos a Staten Island (que, por si alguien no lo sabía, SÍ e Nueva York...y es que tenemos la idea preformada de que Nueva York se reduce a Manhattan...y no es así) y al bajar del barco uno de los chicos se me acercó y empezó a decir cosas que no entendía para nada.
De repente empezó a señalar mi bolsa, y pensé que se le habría caído la púa dentro cuando tocaba en el barco...hasta que entendí solo "Bible, verse, do you know what it says?", me dio por mirar la bolsa y ahí estaba "John, 3:16"

Sí, en la bolsa de una de las cadenas baratas de ropa americanas (también conocido como FOREVER21) hay una cita bíblica. Según Internet, es como reflejo de las creencias del dueño.

En serio, en Nueva York pasan cosas bastante surrealistas...

jueves, 28 de julio de 2011

Telegrama...

Desde que llegué, apenas he tenido tiempo para nada.
Llegué a Nueva York, me monté en un taxi amarillo y aparecí en mi residencia, donde la llave de mi apartamento no apareció. Por suerte tengo unos compañeros de piso encantadores, estudiantes de Medicina aquí, y me ayudaron para que pudiera entrar.
En realidad no sé si todos son encantadores, porque hace menos de una hora he encontrado a uno en la cocina, fregando los platos al ritmo de Danza Kuduro, y no lo había visto en la vida, y ahora, mientras os escribo, ha aparecido otro más.
Estoy en mi azotea, con unas vistas increíbles y un vientecillo genial. Y en cuanto revise un par de mails tengo que intentar dormir, porque mañana entro a las 6 al hospital.
Estoy enamorada de mi azotea. Tengo que confesar que fue un tanto embarazoso quedarme encerrada el primer día (la puerta de entrada está justo frente a mi habitación, se abre desde dentro dle piso...y desde fuera no se abre. Suerte de puertas de emergencia...) pero de verdad que podría quedarme a vivir aquí, mirando los edificios del Upper East Side.

En solo tres días ya tengo muchísimas cosas que contar, lo que me falta es el tiempo. Paso muchas, muchas horas allí, como los médicos. Y al salir no me meto en casa así que ya por la noche, escribir se hace complicado. Así que me temo que esto es una actualización rápida, para uqe sepáis que sigo viva.
No echo de menos España (aún). En cierto modo siento que no estoy fuera. Me siento cómoda en el barrio, y aún no me he perdido, cosa rara en mí. Sí echo de menos desayunar una tostada con jamón serrano, y la crema de efecto frío para piernas del Mercadona, pero creo que podría acostumbrarme.

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