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domingo, 12 de diciembre de 2010

¿Sabes de dónde viene el Gin-tonic?


Tengo el estómago un poco revuelto así que me he tomado una tónica. En realidad ya no tiene muchos efectos medicinales que se diga más allá de los efectos digestivos del gas carbónico...pero a mí me sienta bastante bien.

Imagino que todos sabéis que la tónica contiene quinina, que es un alcaloide extraído de la corteza del quino (Cinchona pubescens) que le da ese sabor amargo tan característico.
La quinina ha sido conocida desde la antigüedad por sus propiedades antipiréticas y analgésicas en Perú y Bolivia y más tarde por sus efectos como antipalúdico, lo que descubrió la Condesa de Chinchón, dándole así el nombre científico (Cinchona)
Desde que se sintetizaron la cloroquina y primaquina ha dejado de utilizarse con fines medicinales y se usa únicamente para darle un sabor más marcado a la tónica.
Pero como digo, no siempre fue así...
En la época del colonialismo británico en India los soldados caían como moscas debido a la malaria, así que tomaban tónica a menudo para intentar evitar los efectos del Plasmodium. Pero ese sabor amargo no gustaba a todo el mundo (pensad que la concentración de quinina en la tónica era mucho más elevada de lo que es actualmente ya que se necesitaba a dosis terapeúticas) así que a alguien (a quien se lo agradeceré eternamente) se le ocurrió añadirle a la bebida Ginebra, Bombay según dice la leyenda. Y oye, ese sabor les gustó más.

Curiosidades sobre la tónica/gin-tonic/quinina
*Dosis elevadas de quinina producen Cinchonismo, una intoxicación caracterizada entre otros por visión borrosa, tinitus, cefalea, psicosis...también puede producir abortos, así como malformaciones fetales, especialmente sordera. Por ello, la FDA la caracteriza como teratógeno de categoría X.
*Por ello se ha limitado la concentración de quinina en tónica a una cantidad que supone, aproximadamente un cuarto de la dosis terapeútica.
*En 1944 se consiguió sintetizar quinina y hoy en día pocas tónicas llevan quinina natural. Entre ellas mi preferida para el Gin-Tonic: Fever Tree.
*Sí, la tónica luce en la oscuridad de las discotecas. Y es que el sulfato de quinina es fluorescente.
*A un Gin-Tonic no se le debe añadir zumo de limón, ya que el ácido cítrico reacciona con el gas carbónico "rompiendo" las burbujas.

viernes, 15 de octubre de 2010

¿Bebes agua cuando la comida pica?




La capsaicina es el compuesto que da el sabor picante a los chiles. Se utiliza como anestésico en cremas y parches, y también se ha sugerido la posibilidad de que pueda utilizarse como anticancerígeno. Pero no, hoy no van los tiros por ahí.
Solo los mamíferos tenemos receptores para capsaicina, se supone que porque somos los competidores naturales de la planta, y es su mecanismo de defensa. Pero como los humanos somos así de raros, el picante no solo no nos repele, si no que nos atrae. Se ha creado hasta una escala que define el grado de picante de un chile o salsa, llamada escala Scoville.

Por estas latitudes, no estamos muy acostumbrados al picante, pero las personas que viven en países tropicales nos llevan mucha ventaja...y no solo aguantan mejor el picante porque lo consuman más frecuentemente.
¿Sois de los que beben agua cuando algo pica mucho?
Y sobre todo...¿Nunca habéis notado que no ayuda para nada?
Resulta que es un tema puramente químico, como casi todo en la cocina.
La capsaicina (según la nomenclatura de la IUPAC, 8-metil-6-vanilil-nonenamida) es un compuesto graso. Y la grasa y el agua no se llevan demasiado bien. Por eso el picor no solo no se alivia, si no que a veces empeora.
Entonces, ¿Qué hacer cuando la comida pica?
Masticar miga de pan elimina mecanicamente los restos de capsaicina que están en la mucosa de la boca, pero tomar alguna sustancia con grasa es bastante eficaz. Por otra parte, la caseína envuelve la molécula de capsaicina, haciéndola inservible.
Y si juntamos grasa y caseína, tenemos la leche.

Y como decía, si en muchos países soportan mejor el picante, también es porque saben como tomarlo. En la India es muy común tomar la comida acompañada de lassi (que no es más que una bebida de yogurt con frutas, el más conocido es el de mango, o simplemente yogurt con agua para aligerarlo y especias o una pizca de sal) o del mítico té chai.
A mí me encanta el té chai así que os voy a colar mi receta, a la que soy totalmente fiel desde que se la vi preparar al chef británico Rick Stein en su programa Far eastern odisey.
Hace falta jengibre (si es fresco, mejor) clavo, canela y cardamomo. Y claro, también té (negro, vale un English breakfast por ejemplo, o un Assam...eso al gusto de cada uno)

Para prepararlo solo hace falta poner a hervir las especias en la proporción que nos guste (se le puede añadir además pimienta, cortezas de naranja...) durante aproximadamente 5 minutos, para que suelten su esencia. Después, se añade el té, se apaga el fuego y se deja infusionar lo necesario (según el tipo de te).
Luego se cuela y se añade leche condensada que le da un sabor muy rico (mucha gente prepara el chai directamente infusionando en leche...yo también lo hacía antes pero desde que me abrieron los ojos, nunca más)
Está riquísimo, y si acompaña a un jhalzfredi ni os cuento.

(He escrito este post respondiendo a la llamada de Sophie, que ha publicado en mondomédico un recopilatorio de Científicos en la cocina. Echadle un vista, que hay artículos muy interesantes!)

miércoles, 12 de agosto de 2009

Saloonaby

Hoy toca un post gastronómico.
Algo que mucha gente sabe, pero otra mucha no (entre ellos vosotros) es que cuando estaba en Segundo de Bachiller, además de otras opciones bastante variopintas, me planteé dedicarme a la hostelería.
Por cosas que no vienen al caso (podría escribir un largo largo post sobre los cambios de opinión sobre mi futuro en sólo unos meses) terminé metiéndome a Medicina (quien sabe si para bien o para mal).
Pero la cocina me sigue encantando (y comer, eso también).
Así que cuando viajo, intento probar las comidas típicas del lugar (nada me jodía más que terminar en Praga, día sí día también en un Italiano) o lo que surja que no tenga a mi alcance en España.
Y ya de vuelta...pues a practicar, cambiar, mezclar e innovar donde se pueda.

Una de las personas que más me alegro de haber conocido en la República Checa es mi amiga Heba, de Arabia Saudí. Un día, en lugar de escaquearse como hicieron muchos, nos cocinó un plato típico de su país.
Saloonaby.
Y esta es la forma en la que yo lo repetí en España:

1.Corté carne de ternera para guisar y la puse a fuego lento con un yogurt natural, zumo de medio limón, algo de agua y muchas, muchísimas especias para cous cous (mi mezcla tiene semillas de cilantro, canela, hinojo, pimienta, nuez moscada, pimentón dulce, jengibre y algo más que no sé traducir del francés, ya que compré las especias en una tienda árabe en Praga. Además, le añadí más canela) Da la impresión de que quedará muy fuerte, pero eso se soluciona más adelante.

2. Dejé cocer la carne hasta que estuvo tierna...como una hora, añadiendo agua cuando sea necesario. La cocina árabe es así, con muchos tiempos normalmente, muy elaborada. Así que dejadla para cuando tengais tiempo.
Una vez cocinada, se separan los dados, del líquido (que será una pasta espesa y marrón) que se tira.

3. En una sartén se pocha cebolla en dados, y cuando esté tierna se añade un tomate en dados, zanahoria y la carne. Cuando se nos ocurra (yo es que cocinando me olvido del reloj) ponemos unos guisantes (creo que estaría mejor con tirabeques, pero no tenía). Y chup chup chup (sin olvidarnos de ponerle agua cuando sea necesario)

4. Mientras tanto, pasamos una berenjena por la plancha, que pondremos en el guiso cuando solo queden unos minutos.

5. Eh voila! Saloonaby con cous-cous (aunque con arroz como lo preparó ella está también muy rico)


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