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miércoles, 18 de marzo de 2009

100

Mientras preparo el hiper-mega-post- derriterretinas-explotaglobosoculares, me he dado cuenta de que este es mi post 100 (bueno, el contador de Blogger me lo ha recordado, si no ni puta idea).
100 post dando por culo, y vosotros aguantando.
¿Cuánto tiempo me habrán llevado esos 100 post? Como diría mi madre…si usara el tiempo en cosas más productivas qué bien me iría.

Hablando de producir, desde que llegué solo quiero escribir y escribir. Y teniendo en cuenta todo lo que tengo por estudiar, no es lo más adecuado. Pero no siempre hay estas épocas, y joder! Las disfruto como una enana. Y no puedo decir “Cuando termine de estudiar me pongo a escribir” porque las musas son caprichosas, y si quiero escribir ahora, es ahora, no luego. Y si ahora es la clase de Fisiología pues saco otra hoja y ale. Total, para lo que nos estábamos enterando todos…
Ea, apuntes y relatos al mismo tiempo. Espero no haberme cambiado de folio demasiadas veces.

Además, acabo de ver que ya me llegó el ingreso del premio, y eso anima para que vamos a engañarnos…que en una cuenta que abrí con 5 euros se va sumando dinerito gracias a las letras y oye, me siento menos parásito.

Revisando las fotos del viaje he encontrado esta, así que va como adelanto. Como veis, los ingleses nos llevan años de ventaja con los espacios verdes :P

viernes, 27 de febrero de 2009

Cadena perpetua

Este es un post serio. No me gusta especialmente hacerlos pero a veces no puedo evitarlo.

Me llegan invitaciones de Facebook y Tuenti para recoger firmas por la cadena perpetua. La televisión, como siempre, se suma al circo (y es que más mediático que un asesinato es sacar a la luz la vida del presunto asesino, de los presuntos complices, y hasta de la novia del presunto asesino, menor de edad)

Obviamente, condeno este asesinato. Como todos los demás, sea quien sea la víctima, o el asesino.
Pero también estoy totalmente en contra de la cadena perpetua.
Dicen que nuestra justicia va mal. Yo creo que es muy fácil criticar lo que no se conoce (y lo digo, desde mi desconocimiento, como todo este post) y mucho más fácil dejarse llevar por emociones momentáneas y limitadas a una serie de casos concretos.

Afortunadamente, por lo poco que sé, es complicado cambiar la Constitución y más en un asunto de esta índole. Me preocuparía dar el paso de aplicar la Cadena Perpetua en España, porque no sólo significaría olvidarse de que la cárcel además de castigo, cumple una función mucho más importante y que se suele olvidar, la reinsercción. Pero lo que más asusta, es que la cadena perpetua es muy cara, y la esperanza de vida de los españoles, muy alta...por lo que tarde o temprano, el paso obvio sería la Pena de Muerte.
Y por muy asesino que sea alguien, por muy hijo de puta que nos parezca, su vida vale lo mismo que la de otra persona y no tenemos derecho a convertirnos en asesinos, por mucha excusa que creamos tener. La Declaración Universal de los Derechos Humanos es mucho más que un papel al que acudir cuando nos interesa defendernos.

La gente que pide Cadena perpetua explica que sería la forma de que se cometieran menos crímenes. Sin embargo, se ha demostrado que las medidas más agresivas no son eficaces en la práctica. Desde que en Canadá se abolió la pena de muerte, los delitos de sangre han disminuído un 40%. Desde que se reinstauró en Estados Unidos, han aumentado. ¿No será quizá, que el método es otro? ¿No será que nos olvidamos de que la educación es lo más importante en la formación de una persona, lo que le enseñará a decidir entre el bien y el mal, lo que le permite valorar una vida humana como se merece?

domingo, 22 de febrero de 2009

Pensamientos al aire

Cuando últimamente, quienes se han enterado de lo del premio y han leído alguna cosilla más que he escrito me llaman escritora, siento que se me queda grande, grande, grande.

Desde muy pequeña he admirado a quienes me hacían soñar, sentir y viajar sin moverme de la cama.
Repasando para el examen de Psicología, leía el otro día que el estudiante de Medicina, muy a menudo, elige la carrera por la idea que tiene preformada, muchas veces irreal, de lo que va a ser cuando comience a ejercer. Creo que por eso empecé a querer ser escritora. Porque me enamoré de la idea de serlo.

Me enamoré de esa vida haciendo lo que realmente te gusta. Siendo una especie de elegido. Desde que descubrí la literatura latinoamericana contemporánea, también me enamoré de esa lucha siempre presente, implícitamente o no, por la libertad y la justicia.
No cambiar el mundo, pero cambiar existencias.
Creo que hasta me enamoré del exilio, pero quizá tenga que ver con mi culo inquieto así que supongo que es otra historia.

Y según pasan los años y descubro esa vida más allá de lo aparentemente bohemio, la tenacidad y constancia que hace falta, cada vez me engancho más y más a la lejana posibilidad de conseguirlo.

Por eso si me llaman escritora, no sólo no me inflo como un pavo, si no que ni me lo creo. Porque ellos siempre han sido grandes. Y yo soy muy pequeñita.

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