El profesor de Infecciosas de la academia/sectaMIR nos recomendó ver un documental sobre los primeros años del SIDA.
Todos conocemos la película Philadelphia y aunque sea de oídas sabemos algo sobre como la aparición de los antirretrovirales supuso un tremendo cambio para la vida de las personas infectadas por VIH, pero lo cierto es que yo siempre me he preguntado como fue realmente aquella época, que aunque terrible (no creo que fuera necesario recalcarlo pero vaya, no quiero que se me malinterprete), también tuvo que ser muy interesante desde el punto de vista médico.
Total, que esa era la idea con la que yo empecé a ver el documental: es como Philadelphia pero desde el punto de vista de los médicos y científicos. Y nada más lejos.
Cómo sobrevivir a una epidemia es un documental que rodaron activistas contra el VIH durante el periodo en el que, como bien dicen en alguna escena, se convirtieron en sus propios médicos, científicos, camellos y abogados, y es que la investigación se eternizaba mientras cada día morían cientos de personas, así que decidieron tomar las riendas.
Me sorprende que, pese a lo que supuso la introducción de fármacos antirretrovirales para la vida de personas con VIH, apenas haya tenido transcedencia la lucha de estos colectivos que con su presión consiguieron una mayor inversión en la lucha contra el virus, así como modificar los protocolos de la FDA para ensayos clínicos, aún sabiendo que, en muchos casos, cuando la cura llegase ya no les podría ayudar.
Y más cosas hay que contar, pero no quiero destriparlo si pretendéis verlo. No voy a negar que es un documental muy duro pero que merece la pena ver, aunque solo sea como el homenaje que aquellos activistas merecen y que nunca han tenido. Aquí os dejo la primera parte, no he podido encontrarlo en castellano:
ACT UP, fight back, fight AIDS
domingo, 8 de septiembre de 2013
viernes, 30 de agosto de 2013
Medias verdades sobre la donación de médula ósea
(Click para saber más sobre el proceso de donación de médula e inscripción en el registro, dudas más frecuentes y donación de sangre de cordón)
En los últimos meses, favorecido por la facilidad que dan las Redes Sociales para moverse, se ha escuchado mucho sobre unas cuantas campañas buscando donación de médula para una persona en concreto.
Lo he dicho muchas veces (Y se intuye en mis artículos sobre el tema), pero no está de más repetir que soy la primera que defiende la donación de cualquier tejido u órgano. Eso sí, siguiendo siempre los principios de altruismo y gratuidad.
Sin embargo, en las páginas de Facebook y distintos tweets relacionados con la iniciativa se dicen cosas con las que no estoy de acuerdo, que pueden resultar confusas y cuya divulgación, por estar bastante sensibilizada con el tema, me escuece, por lo que querría aclararlas.
Acude a tu centro de donación más cercano y di que quieres donar para X
Si bien cuando una persona necesita médula se busca entre sus familiares más cercanos en primer lugar, se hace por una cuestión de genética. Saliendo de hermanos-padres-hijos, las probabilidades de encontrar un donante compatible son de menos del 5%, por lo que no resulta práctico tipar (es decir, comprobar si la médula sería compatible) a personas más alejadas.
Precisamente por este motivo, el REDMO (Registro Español de Donantes de Médula Ósea) y los demás registros a nivel mundial con los que está en contacto han resultado muy útiles, ya que una vez inscritos en ella resultamos accesibles para cualquier persona que pueda necesitarnos a nivel mundial.
Hace poco, la ONT emitía un comunicado al respecto al que puedo añadir más bien poco.
Donar médula es solo un pinchazo
Sí y no. La inscripción en el registro SÍ consiste en un analísis de sangre y en la presentación de un formulario con nuestros datos, pero de hacerse efectiva la donación estaremos ante un proceso algo más complicado, bien sea por donación de sangre periférica o por aspiración de médula ósea.
En este vídeo de la Fundación Josep Carreras se ve de una forma muy gráfica el proceso de donación a partir del minuto 5:40 (en los minutos anteriores del vídeo hay una introducción sobre la necesidad de médula de donante, condiciones y demás):
¡Hazte donante! Hay muy pocas posibilidades de que te llamen y siempre puedes echarte para atrás
Esto sí que es verdad, no vamos a engañarnos. Existe una probabilidad de 0.2% de que seas compatible con alguien, pero no deja de ser un tanto hipócrita apuntarse en el registro de donantes con la esperanza de no donar nunca, ya que al inscribirse se adquiere un compromiso, que si bien es cierto que se puede revocar, debería ser bastante firme.
Al fin y al cabo, si las cosas no se tienen claras quizá sea mejor meditar la decisión un tiempo más, informarse sobre las dudas que pudieran surgir y actuar en consecuencia.
Hay que ser poco solidario para tener miedo a un pinchazo
Pues mira, no. Una de las bases de la donación es precisamente su voluntariedad, y este tipo de comentarios presionan a los futuribles donantes, lo que puede llevarles a inscribirse sin ser totalmente libres al tomar esa decisión. Es cierto que hoy por hoy el proceso de donación de progenitores hematopoyéticos es seguro y en la mayoría de los casos supone únicamente molestias para el donante pero no debemos olvidar que no deja de ser su cuerpo y si no se quiere hacer...pues eso, no se quiere.
Además, si por el motivo que sea no se quiere o puede donar médula, existen otras formas de colaborar con las personas con enfermedades hematológicas, por ejemplo, económicamente con la Fundación Josep Carreras, encargada del registro en España que también lleva a cabo otras inciativas como el mantenimiento de pisos para familiares durante el tratamiento, que puede ser largo y en centros alejados de la residencia del paciente, o donando sangre de forma periódica.
En los últimos meses, favorecido por la facilidad que dan las Redes Sociales para moverse, se ha escuchado mucho sobre unas cuantas campañas buscando donación de médula para una persona en concreto.
Lo he dicho muchas veces (Y se intuye en mis artículos sobre el tema), pero no está de más repetir que soy la primera que defiende la donación de cualquier tejido u órgano. Eso sí, siguiendo siempre los principios de altruismo y gratuidad.
Sin embargo, en las páginas de Facebook y distintos tweets relacionados con la iniciativa se dicen cosas con las que no estoy de acuerdo, que pueden resultar confusas y cuya divulgación, por estar bastante sensibilizada con el tema, me escuece, por lo que querría aclararlas.
Acude a tu centro de donación más cercano y di que quieres donar para X
Si bien cuando una persona necesita médula se busca entre sus familiares más cercanos en primer lugar, se hace por una cuestión de genética. Saliendo de hermanos-padres-hijos, las probabilidades de encontrar un donante compatible son de menos del 5%, por lo que no resulta práctico tipar (es decir, comprobar si la médula sería compatible) a personas más alejadas.
Precisamente por este motivo, el REDMO (Registro Español de Donantes de Médula Ósea) y los demás registros a nivel mundial con los que está en contacto han resultado muy útiles, ya que una vez inscritos en ella resultamos accesibles para cualquier persona que pueda necesitarnos a nivel mundial.
Hace poco, la ONT emitía un comunicado al respecto al que puedo añadir más bien poco.
Donar médula es solo un pinchazo
Sí y no. La inscripción en el registro SÍ consiste en un analísis de sangre y en la presentación de un formulario con nuestros datos, pero de hacerse efectiva la donación estaremos ante un proceso algo más complicado, bien sea por donación de sangre periférica o por aspiración de médula ósea.
En este vídeo de la Fundación Josep Carreras se ve de una forma muy gráfica el proceso de donación a partir del minuto 5:40 (en los minutos anteriores del vídeo hay una introducción sobre la necesidad de médula de donante, condiciones y demás):
¡Hazte donante! Hay muy pocas posibilidades de que te llamen y siempre puedes echarte para atrás
Esto sí que es verdad, no vamos a engañarnos. Existe una probabilidad de 0.2% de que seas compatible con alguien, pero no deja de ser un tanto hipócrita apuntarse en el registro de donantes con la esperanza de no donar nunca, ya que al inscribirse se adquiere un compromiso, que si bien es cierto que se puede revocar, debería ser bastante firme.
Al fin y al cabo, si las cosas no se tienen claras quizá sea mejor meditar la decisión un tiempo más, informarse sobre las dudas que pudieran surgir y actuar en consecuencia.
Hay que ser poco solidario para tener miedo a un pinchazo
Pues mira, no. Una de las bases de la donación es precisamente su voluntariedad, y este tipo de comentarios presionan a los futuribles donantes, lo que puede llevarles a inscribirse sin ser totalmente libres al tomar esa decisión. Es cierto que hoy por hoy el proceso de donación de progenitores hematopoyéticos es seguro y en la mayoría de los casos supone únicamente molestias para el donante pero no debemos olvidar que no deja de ser su cuerpo y si no se quiere hacer...pues eso, no se quiere.
Además, si por el motivo que sea no se quiere o puede donar médula, existen otras formas de colaborar con las personas con enfermedades hematológicas, por ejemplo, económicamente con la Fundación Josep Carreras, encargada del registro en España que también lleva a cabo otras inciativas como el mantenimiento de pisos para familiares durante el tratamiento, que puede ser largo y en centros alejados de la residencia del paciente, o donando sangre de forma periódica.
viernes, 23 de agosto de 2013
Sexo indefinido en el DNI...¿Para qué?
Recientemente Alemania ha anunciado que a partir de ahora, será posible registrar a un recien nacido con sexo "indefinido" (copio-pego literalmente de las noticias que he podido leer sobre el tema).
Siendo el sexo un concepto puramente biológico (frente al género, que es una construcción social, una estereotipación de lo que debe ser un hombre o una mujer) a priori parecería innecesaria esta medida. El bebé tiene pene --> Varón. El bebé tiene vagina --> mujer.
Pero en la realidad es ligeramente más complicado.
Durante el crecimiento intrauterino, los genitales evolucionarán, a grandes rasgos, hacia femeninos o masculinos en función de la cantidad de ciertas hormonas que existan en el medio y de su capacidad para "notar" que están allí. Si hay testículos, estos producirán hormona anti-Mulleriana y testosterona, el tubérculo genital crecerá hasta formar un pene, el pliegue se fusionará formando el escroto y los testículos bajarán.
Por otro lado, si no existen estas hormonas (o el feto no es capaz de reaccionar ante ellas) el tubérculo se convertirá en un clítoris y los pliegues evolucionarán pero no se fusionarán, dando lugar a la vagina y los labios mayores y menores.
Entre estos dos casos hay un abanico bastante amplio de posibilidades, generalmente ante fetos XX, que resumiendo nos llevarían a un bebé con unos labios más o menos fusionados y un clítoris más o menos grande.
Y como estamos acostumbrados a catalogar y encasillar todo y a todos, ese recién nacido necesita tener un sexo (o más bien, los adultos que están a su alrededor necesitan que lo tenga).
Así que el protocolo más común es realizar una cirugía genital que "normalice" esos genitales hacia femeninos, porque siendo bastos/insensibles, resulta más fácil cortar que pegar, y criar e inscribir a esa criatura como niña, que al fin y al cabo, es lo que dictan sus cromosomas y sus reparados genitales.
La verdad es que siempre lo he encontrado una práctica bastante brutal, quizá porque estoy sensibilizada con el tema desde que conocí la historia de David Reimer, por lo que la introducción de ese "indefinido" (que reconozco que me chirría, todo hay que decirlo) me parece un avance, aunque por otra parte no sé hasta qué punto es necesario que nos tengamos que inscribir adscritos a un sexo (aunque sea indefinido) y es que al fin y al cabo, un documento de identidad no recoge otras características biológicas como son color de pelo, de ojos o de piel... pero eso ya es otra historia.
___________
Hace tiempo vi una película ligeramente relacionada con el tema. Se trata de XXY (título un tanto confuso, ya que las personas con esos cromosomas tienen Síndrome de Klinefelter y sexo biológico masculino) En resumen, ante el nacimiento de Álex, un bebé intersexual, sus padres deciden que crezca sin imposiciones para así poder decidir de forma más o menos libre con qué se siente más identificado.
Siendo el sexo un concepto puramente biológico (frente al género, que es una construcción social, una estereotipación de lo que debe ser un hombre o una mujer) a priori parecería innecesaria esta medida. El bebé tiene pene --> Varón. El bebé tiene vagina --> mujer.
Pero en la realidad es ligeramente más complicado.
Durante el crecimiento intrauterino, los genitales evolucionarán, a grandes rasgos, hacia femeninos o masculinos en función de la cantidad de ciertas hormonas que existan en el medio y de su capacidad para "notar" que están allí. Si hay testículos, estos producirán hormona anti-Mulleriana y testosterona, el tubérculo genital crecerá hasta formar un pene, el pliegue se fusionará formando el escroto y los testículos bajarán.
Por otro lado, si no existen estas hormonas (o el feto no es capaz de reaccionar ante ellas) el tubérculo se convertirá en un clítoris y los pliegues evolucionarán pero no se fusionarán, dando lugar a la vagina y los labios mayores y menores.
Entre estos dos casos hay un abanico bastante amplio de posibilidades, generalmente ante fetos XX, que resumiendo nos llevarían a un bebé con unos labios más o menos fusionados y un clítoris más o menos grande.
Y como estamos acostumbrados a catalogar y encasillar todo y a todos, ese recién nacido necesita tener un sexo (o más bien, los adultos que están a su alrededor necesitan que lo tenga).
Así que el protocolo más común es realizar una cirugía genital que "normalice" esos genitales hacia femeninos, porque siendo bastos/insensibles, resulta más fácil cortar que pegar, y criar e inscribir a esa criatura como niña, que al fin y al cabo, es lo que dictan sus cromosomas y sus reparados genitales.
La verdad es que siempre lo he encontrado una práctica bastante brutal, quizá porque estoy sensibilizada con el tema desde que conocí la historia de David Reimer, por lo que la introducción de ese "indefinido" (que reconozco que me chirría, todo hay que decirlo) me parece un avance, aunque por otra parte no sé hasta qué punto es necesario que nos tengamos que inscribir adscritos a un sexo (aunque sea indefinido) y es que al fin y al cabo, un documento de identidad no recoge otras características biológicas como son color de pelo, de ojos o de piel... pero eso ya es otra historia.
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Hace tiempo vi una película ligeramente relacionada con el tema. Se trata de XXY (título un tanto confuso, ya que las personas con esos cromosomas tienen Síndrome de Klinefelter y sexo biológico masculino) En resumen, ante el nacimiento de Álex, un bebé intersexual, sus padres deciden que crezca sin imposiciones para así poder decidir de forma más o menos libre con qué se siente más identificado.
miércoles, 14 de agosto de 2013
DOCTOR
Pues ya está. Ya tengo el resguardo del título entre mis manos. Un papel dice que soy Licenciada en Medicina.
Siempre había tenido en mente este momento como algo emotivo, pero cuando supe mi última nota hace casi dos meses las lágrimas no eran de felicidad. Eran de alivio.
Y ha pasado un tiempecito, pero llegó la avorágine del MIR y PUM.
La cosa es que sigo teniendo cosas que contar, aunque falle el tiempo... y esta es mi forma de decir "Cu-cu"
domingo, 28 de abril de 2013
Come un croissant tonta, que invita Pfizer
Hace unos días fui a un curso que organizaba el servicio en el que estoy rotando ahora mismo. Era un curso bastante humilde, con poquillos asistentes, en el propio hospital y de asistencia libre, previa inscripción pero sin cuota.
Pero en la entrada estaban los míticos bolis.
He tenido la suerte de moverme en un ambiente farmacrítico en el que se cuestionaba cada detalle y se buscaban alternativas. No obstante, siempre he tenido claro que la relación médicos-industria es muy complicada y que cosas como las que comenta Sophie en este artículo tienen mucho que ver. Vaya, que pese a tener mi postura, no juzgo. Sé que llegará el momento en el que los motivos para decir que no sean mayores que el fuerte olor a mantequilla de un croissant y es que al hacerse mayor la relación industria-médicos parece cada vez algo más natural y por ello, más difícil de evitar.
Pero en este caso hablamos de un par de carpetas, unos bolis y el coffe-break. ¿De verdad es necesario solicitar la colaboración de la industria para cuanto, ¿200 euros sin los que se podría llevar a cabo el curso perfectamente? o es ya parte de una costumbre asumida?
Nadie lo cuestionó. Había bolis, se podían coger. La comida estaba ahí, y era para comerla. Todos sabemos como funcionan en España estas cosas, ¿No? "Y tú Nebu, no comes nada? Si es gratis" Expliqué mi postura. Que creo que no es gratis.
La misma cara de siempre: "chica, como eres".
Tengo claro que al ir al curso algo colaboré con esa relación, con ese acuerdo tácito que se hacía en los 90, ahora ya no, pero tengo la tranquilidad de que el bocadillo que me llevé desde casa no me hizo entrar en demasiados debates éticos (y también estaba bien rico)
Pero en la entrada estaban los míticos bolis.
He tenido la suerte de moverme en un ambiente farmacrítico en el que se cuestionaba cada detalle y se buscaban alternativas. No obstante, siempre he tenido claro que la relación médicos-industria es muy complicada y que cosas como las que comenta Sophie en este artículo tienen mucho que ver. Vaya, que pese a tener mi postura, no juzgo. Sé que llegará el momento en el que los motivos para decir que no sean mayores que el fuerte olor a mantequilla de un croissant y es que al hacerse mayor la relación industria-médicos parece cada vez algo más natural y por ello, más difícil de evitar.
Pero en este caso hablamos de un par de carpetas, unos bolis y el coffe-break. ¿De verdad es necesario solicitar la colaboración de la industria para cuanto, ¿200 euros sin los que se podría llevar a cabo el curso perfectamente? o es ya parte de una costumbre asumida?
Nadie lo cuestionó. Había bolis, se podían coger. La comida estaba ahí, y era para comerla. Todos sabemos como funcionan en España estas cosas, ¿No? "Y tú Nebu, no comes nada? Si es gratis" Expliqué mi postura. Que creo que no es gratis.
La misma cara de siempre: "chica, como eres".
Tengo claro que al ir al curso algo colaboré con esa relación, con ese acuerdo tácito que se hacía en los 90, ahora ya no, pero tengo la tranquilidad de que el bocadillo que me llevé desde casa no me hizo entrar en demasiados debates éticos (y también estaba bien rico)
lunes, 22 de abril de 2013
Cefalea ab sectaMIR
Claro que sí.
Porque ahora está de moda inventarse enfermedades (y hasta que pueda llegar a mi sueño de descubrir una realmente y llamarla Nebulomatosis de von Zoiberg tendré que conformarme con esto) Al fin y al cabo, se ha descrito la cefalea coital ¿No?
Pues yo también sé jugar a eso (a describir, no al coito. Al coito también, pero no es este el tema. En fin, que me estoy liando)
Hoy he venido aquí a hablar de la cefalea ab sectaMIR.
No hace falta ser un lumbreras para adivinar que se trata de un dolor de cabeza relacionado con las clases de academias de preparación del MIR (a las que yo llamo cariñosamente #sectaMIR así como genérico de la de los colegas, la del monorrail y todas todas las demás).
Son cefaleas de características tensionales y con un origen que no está claro, bailando la etiología entre el "con tanto imagina que hoy es tu examen MIR, qué responderías? me va a reventar la cabeza" y el "tengo los músculos del cuello como piedras porque 12 horas con el culo pegado a una silla no pueden ser sanos".
Lo que sí está claro es que son bastante refractarias al tratamiento habitual, pero mejoran notablemente saliendo del aula infernal, tomando un par de cervezas y teniendo vida.
En fin, que a veces me duele la cabeza. Pero sobrevivo
Porque ahora está de moda inventarse enfermedades (y hasta que pueda llegar a mi sueño de descubrir una realmente y llamarla Nebulomatosis de von Zoiberg tendré que conformarme con esto) Al fin y al cabo, se ha descrito la cefalea coital ¿No?
Pues yo también sé jugar a eso (a describir, no al coito. Al coito también, pero no es este el tema. En fin, que me estoy liando)
Hoy he venido aquí a hablar de la cefalea ab sectaMIR.
No hace falta ser un lumbreras para adivinar que se trata de un dolor de cabeza relacionado con las clases de academias de preparación del MIR (a las que yo llamo cariñosamente #sectaMIR así como genérico de la de los colegas, la del monorrail y todas todas las demás).
Son cefaleas de características tensionales y con un origen que no está claro, bailando la etiología entre el "con tanto imagina que hoy es tu examen MIR, qué responderías? me va a reventar la cabeza" y el "tengo los músculos del cuello como piedras porque 12 horas con el culo pegado a una silla no pueden ser sanos".
Lo que sí está claro es que son bastante refractarias al tratamiento habitual, pero mejoran notablemente saliendo del aula infernal, tomando un par de cervezas y teniendo vida.
En fin, que a veces me duele la cabeza. Pero sobrevivo
jueves, 11 de abril de 2013
Monday mornings ¿De verdad necesitábamos otra serie de médicos?
Pues no, no la necesitábamos.
Pero siempre que una nueva serie de médicos salte a la pantalla, desde los primeros días del County General, tendrá un público asegurado. Algunos somos así, adictos al drama, y es que aunque la calidad de Urgencias no se puede comparar con apenas ninguna serie de médicos sí que se puede encontrar un denominador común: el dramón. Y cuanto más, mejor.
Y en estas estábamos, en la Spring season de Estados Unidos, y apareció en la TNT Monday Mornings.
Monday Mornings está basada en la novela homónima de Sanjay Gupta, un neurocirujano que además debe ser bastante televisivo.
Básicamente nos cuenta las peripecias de un grupo de cirujanos del hospital Chelsea general, de Oregon, que cada lunes por la mañana se enfrenta a las sesiones de morbidity and mortality en las que el Director de Personal del centro (el Doctor Hooten, de traje y pajarita en la foto) les interroga sobre los errores que han cometido en la práctica clínica, sin que lleguemos a saber muy bien si la crítica es constructiva o destructiva.
Tenemos a los neurocirujanos guapetes, la cirujana torácica con carácter, el coreano de buen corazón, bruscas maneras y dificultades con el idioma y el obsesivo-compulsivo encargado de la unidad de trasplante de órganos. Ah! y el doctor Villanueva, que viene siendo el tipo con carisma, que siempre sabe qué decir y cómo decirlo, el adjunto que todos querríamos tener (y que hacía de hermano del Doctor Benton en Urgencias y también salía en Pulp Fiction, como información irrelevante)
Ya se han emitido los 10 capítulos de la primera temporada y la posible renovación o cancelación para una segunda está en el aire. La puntuación en FilmAffinity y similares no es muy alta pero yo le doy un aprobadete alto, y es que sólo por ver como evolucionan personajes como Hooten, Villanueva o Park (el coreano) merecería no caer en el cajón de los proyectos que nunca llegaron a una segunda temporada.
Pero siempre que una nueva serie de médicos salte a la pantalla, desde los primeros días del County General, tendrá un público asegurado. Algunos somos así, adictos al drama, y es que aunque la calidad de Urgencias no se puede comparar con apenas ninguna serie de médicos sí que se puede encontrar un denominador común: el dramón. Y cuanto más, mejor.
Monday Mornings está basada en la novela homónima de Sanjay Gupta, un neurocirujano que además debe ser bastante televisivo.
Básicamente nos cuenta las peripecias de un grupo de cirujanos del hospital Chelsea general, de Oregon, que cada lunes por la mañana se enfrenta a las sesiones de morbidity and mortality en las que el Director de Personal del centro (el Doctor Hooten, de traje y pajarita en la foto) les interroga sobre los errores que han cometido en la práctica clínica, sin que lleguemos a saber muy bien si la crítica es constructiva o destructiva.
Tenemos a los neurocirujanos guapetes, la cirujana torácica con carácter, el coreano de buen corazón, bruscas maneras y dificultades con el idioma y el obsesivo-compulsivo encargado de la unidad de trasplante de órganos. Ah! y el doctor Villanueva, que viene siendo el tipo con carisma, que siempre sabe qué decir y cómo decirlo, el adjunto que todos querríamos tener (y que hacía de hermano del Doctor Benton en Urgencias y también salía en Pulp Fiction, como información irrelevante)
Ya se han emitido los 10 capítulos de la primera temporada y la posible renovación o cancelación para una segunda está en el aire. La puntuación en FilmAffinity y similares no es muy alta pero yo le doy un aprobadete alto, y es que sólo por ver como evolucionan personajes como Hooten, Villanueva o Park (el coreano) merecería no caer en el cajón de los proyectos que nunca llegaron a una segunda temporada.
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