Mientras que ellos recuerdan a los que ya no están con cierta alegría, Todos los Santos trae tristeza (a todos menos a los floristas, que hacen su agosto).
Cosas de la religión católica, imagino...
Sé que no es algo de lo que se hable a menudo y más cuando eres joven...de hecho, la simple mención a un testamento vital o un documento de voluntades anticipadas (de lo que imagino que hablaré en el blog algún día, cuando tenga el modo serio on) suele asustar a la gente.
"Yo cuando me muera quiero..." pero la verdad es que no quiero nada de eso. No quiero lágrimas (aunque sea inevitable al principio, aún si has sido un hijo de puta) cada aniversario y cada 1 de noviembre, ni gasto en flores que no van a ninguna parte. Mejor que el dinero se lo gasten en un viaje, una buena comida o alguna obra benéfica y me sentiré mucho más honrada si es que se puede sentir algo en esa situación.
Si es que tengo una tumba (y no ando esparcida por ahí o he decidido un funeral celeste, aprensivos no mirar) (en serio, los aprensivos no le deis al link) quiero un epitafio cachondo. Algo como Perdonen que no me levante, pero de verdad y menos visto. Se aceptan sugerencias.
Y ahora que todas estas cosas están decididas y bien claras (que aceptar que la muerte es algo que nos espera a todos no quiere decir que vayamos a morir antes), ya solo queda vivir y olvidarse de la puta de negro, que demasiado nos la recuerdan.
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Siento cambiar de tema, pero os comunico que el concurso ya está cerrado. Estoy deliberando sobre mi decisión, que os contaré tan pronto como la haya tomado. Ya aviso de que no suelo tomar decisiones demasiado rápido...
