Si no he escrito en toda esta semana es porque he estado bastante enfadada. Una palabra define muchas cosas, y esta es indignación. Pero indignación con este tono.
Indignación porque me he enterado de que las prácticas de Ginecología y Obstetricia se resumen a una tarde en urgencias, esperando a ver si hay un parto. Esto, sumado a los 10 seminarios (que seguramente no se den enteros) da unas 16 horas, que están bastante lejos de los 40 créditos prácticos que he pagado a principio de curso. Y lo mismo pasa en la mayoría de las asignaturas.
Que nadie me malinterprete, lo último que me apetece es pasar más horas en la Facultad (cada dos semanas, tengo 6 horas de supuesta teoría +seminarios, pero los seminarios, más que casos clínicos y demás son horas teóricas en las que se da la parte del temario que no cabía en las clases oficiales)
Que sí, que sé que estoy aprendiendo y lo importante es la formación teórica. Pero no entiendo de qué sirve todo esto si luego no me enseñan a percutir un abdomen (verme en casa practicando con mi propia tripa mientras veo la tele no tiene precio)
Creo que no es tan difícil darnos las prácticas por las que pagamos y a las que tenemos derecho. Pero si me quejo, encima tendré bronca por parte de mis compañeros, que si se trata de estudiar, lo que sea...pero perder el tiempo con pacientes, mejor no.
Así que la semana que viene la tengo casi libre, porque es cuando me tocaban esas prácticas de Ginecología que no existen.
Sobre el concurso, ya he decidido mis 5 favoritos (y me ha costado mucho) son estos:
1. (6)Otoño: En este mismo instante recuerdo el olor de Nebulina en el pasillo de mi facultad con su sonrisa de alumna de primer año dispuesta a comerse el mundo, con su melena suelta al viento tannnn larga y tannn preciosa.
2.(7) Sophie: El de la salsa de ajo, aceite, limón y perejil, porque es la salsa que llevaba el choco asado que me comía en el bar del mercado de abastos los sábados cuando era una cría y me llevaban mis padres,es la salsa que mi padre le ha echado siempre a los lomitos,el aliño en el que dejaba mi madre los filetes antes de empanarlos, la salsa que llevaban los primeros lomitos que cocinamos mi parejito y yo juntos :)
3. (8) Gata: Me encanta como huele el Dalsy... DIOS DE MI VIDA! ME ENCANTA xDD
Y te puedes creer que he encontrado un bodymilk que huele igual? xDD
Tb me encanta el olor a granny smith, mmmmm ♥ Me da hambre! xD
4. (9) En las nubes: La verdad es que muchisimos recuerdos me vienen por los olores, siempre se rien mis amigos pero es cierto.
Me encanta el olor a plastilina. Me recuerda el cole,exactamente mi clase de segundo de EGB... de pequeña sentada en mi pupitre deseando salir a correr al recreo...
5. (0) Dylan: Pues a mi un olor que me encanta es el olor de las galletas, pero las galletas que se hacen en casa, desde que empiezas a batir el azúcar con el aceite y la mantequilla y te dan ganas de meter el dedo en la masa, hasta que las metes en el horno y empiezan a crecer y te quedas mirándolas embobada. Me encanta "inundar" la casa con ese olor tan rico. Además le tengo especial cariño a ese olor porque hago galletas con mi madre o mis amigas... y luego está la recompensa de una merienda estupenda, aunque lo peor sea esperar a que se enfríen :P
El sorteo, después de pensar si lo hacía por Random.org o alguna web similar, será mediante el número que salga en el sorteo de la ONCE del martes. Como véis, cada participante tiene asignados dos números. El participante cuyo número corresponda con el final se llevará el tarro grande de perfume. El que corresponda con el reintegro se llevará el frasco de agua de colonia. Si coinciden ambos números, se lo llevará el inmediatamente siguiente en el órden lógico. ¿Ha quedado claro? Me explico como un libro abierto pero es domingo...
EDITO: por lo visto, ya no hay número de serie, así que la ganadora del bote grande es Dylan, ya que terminó en 5. Mañana se decidirá la ganadora del pequeño ;)
EDITO (10-11-2010): el número de hoy ha sido 44522 así que se lo lleva Sophie :)
domingo, 7 de noviembre de 2010
lunes, 1 de noviembre de 2010
El día de los muertos
Estoy total y absolutamente convencida de que quien inventó el Día de los Santos, tal y como lo vivimos en España era un morboso y punto. Nada que ver con el día de los Muertos en México, o como lo celebran en Filipinas, llevando al extremo
el dicho de "el muerto al hoyo y el vivo al bollo" y llevándose la merienda al panteón.
Mientras que ellos recuerdan a los que ya no están con cierta alegría, Todos los Santos trae tristeza (a todos menos a los floristas, que hacen su agosto).
Cosas de la religión católica, imagino...
Sé que no es algo de lo que se hable a menudo y más cuando eres joven...de hecho, la simple mención a un testamento vital o un documento de voluntades anticipadas (de lo que imagino que hablaré en el blog algún día, cuando tenga el modo serio on) suele asustar a la gente.
"Yo cuando me muera quiero..." pero la verdad es que no quiero nada de eso. No quiero lágrimas (aunque sea inevitable al principio, aún si has sido un hijo de puta) cada aniversario y cada 1 de noviembre, ni gasto en flores que no van a ninguna parte. Mejor que el dinero se lo gasten en un viaje, una buena comida o alguna obra benéfica y me sentiré mucho más honrada si es que se puede sentir algo en esa situación.
Si es que tengo una tumba (y no ando esparcida por ahí o he decidido un funeral celeste, aprensivos no mirar) (en serio, los aprensivos no le deis al link) quiero un epitafio cachondo. Algo como Perdonen que no me levante, pero de verdad y menos visto. Se aceptan sugerencias.
Y ahora que todas estas cosas están decididas y bien claras (que aceptar que la muerte es algo que nos espera a todos no quiere decir que vayamos a morir antes), ya solo queda vivir y olvidarse de la puta de negro, que demasiado nos la recuerdan.
----
Siento cambiar de tema, pero os comunico que el concurso ya está cerrado. Estoy deliberando sobre mi decisión, que os contaré tan pronto como la haya tomado. Ya aviso de que no suelo tomar decisiones demasiado rápido...
Mientras que ellos recuerdan a los que ya no están con cierta alegría, Todos los Santos trae tristeza (a todos menos a los floristas, que hacen su agosto).
Cosas de la religión católica, imagino...
Sé que no es algo de lo que se hable a menudo y más cuando eres joven...de hecho, la simple mención a un testamento vital o un documento de voluntades anticipadas (de lo que imagino que hablaré en el blog algún día, cuando tenga el modo serio on) suele asustar a la gente.
"Yo cuando me muera quiero..." pero la verdad es que no quiero nada de eso. No quiero lágrimas (aunque sea inevitable al principio, aún si has sido un hijo de puta) cada aniversario y cada 1 de noviembre, ni gasto en flores que no van a ninguna parte. Mejor que el dinero se lo gasten en un viaje, una buena comida o alguna obra benéfica y me sentiré mucho más honrada si es que se puede sentir algo en esa situación.
Si es que tengo una tumba (y no ando esparcida por ahí o he decidido un funeral celeste, aprensivos no mirar) (en serio, los aprensivos no le deis al link) quiero un epitafio cachondo. Algo como Perdonen que no me levante, pero de verdad y menos visto. Se aceptan sugerencias.
Y ahora que todas estas cosas están decididas y bien claras (que aceptar que la muerte es algo que nos espera a todos no quiere decir que vayamos a morir antes), ya solo queda vivir y olvidarse de la puta de negro, que demasiado nos la recuerdan.
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Siento cambiar de tema, pero os comunico que el concurso ya está cerrado. Estoy deliberando sobre mi decisión, que os contaré tan pronto como la haya tomado. Ya aviso de que no suelo tomar decisiones demasiado rápido...
viernes, 29 de octubre de 2010
Médicos y Cirujanos
Quien sigue este blog más o menos regularmente sabe que ponerme scrubs (me gusta infinitamente más esta palabra que pijama) es algo que me gusta porque es cómodo, pero nunca lo he visto como uniforme de trabajo.
Vaya, que la cirugía no me atraía mucho, con su sangre, su corta, su pega, el olor a churruscadete y el chis-chis del bisturí eléctrico.
Ya se sabe, cirujanos y médicos son como dos bandas rivales...con los médico-quirúrgicos en medio, recibiendo golpes de todos xD ¿Qué no me creeis? (versión original y siempre más molona)
Y yo supongo que mi pasta es más clínica. No soy de cortar por lo sano, me gusta investigar, relacionar y el subidón del diagnóstico.
Esta semana, cuando mi tutora la simpática nos echaba de planta he estado en Cirugía Pediátrica. No sé si ha sido el hecho de que me prestaran atención o saber como se llama esta o aquella técnica...pero ha sido increíble.
Ayer le salvaron la vida a una niña que de no haber sido operada, habría muerto sin remedio. Una niña de menos de 24 horas de vida que gracias al ginecólogo que la diagnosticó durante el embarazo, al pediatra que la trató convenientemente y a los cirujanos que arreglaron el desaguisado tiene una vida larga por delante.
Lo único que he tenido claro desde el principio es que quiero ser un buen médico. Uno de esos que los pacientes agradecen que les atienda. Cuando te preocupas en condiciones, todo viene rodado, y es igual de eficaz un buen médico que un buen cirujano, aunque llene menos portadas.
Pero hoy, mientras mis compañeros presentaban casos clínicos, mi mente imaginaba como extirparon por laparoscopia la vesícula de la paciente A. O como se operarían los divertículos del señor B. O, sin ir más lejos, lo complicado que me parece unir cada vaso del hígado que la paciente a la que historié recibirá para curarse por fin, cuando antes solo pensaba que eso, ya lo harían otros.
Y ahora es cuando me pregunto...¿Es esto grave, doctor?
Vaya, que la cirugía no me atraía mucho, con su sangre, su corta, su pega, el olor a churruscadete y el chis-chis del bisturí eléctrico.
Ya se sabe, cirujanos y médicos son como dos bandas rivales...con los médico-quirúrgicos en medio, recibiendo golpes de todos xD ¿Qué no me creeis? (versión original y siempre más molona)
Y yo supongo que mi pasta es más clínica. No soy de cortar por lo sano, me gusta investigar, relacionar y el subidón del diagnóstico.
Esta semana, cuando mi tutora la simpática nos echaba de planta he estado en Cirugía Pediátrica. No sé si ha sido el hecho de que me prestaran atención o saber como se llama esta o aquella técnica...pero ha sido increíble.
Ayer le salvaron la vida a una niña que de no haber sido operada, habría muerto sin remedio. Una niña de menos de 24 horas de vida que gracias al ginecólogo que la diagnosticó durante el embarazo, al pediatra que la trató convenientemente y a los cirujanos que arreglaron el desaguisado tiene una vida larga por delante.
Lo único que he tenido claro desde el principio es que quiero ser un buen médico. Uno de esos que los pacientes agradecen que les atienda. Cuando te preocupas en condiciones, todo viene rodado, y es igual de eficaz un buen médico que un buen cirujano, aunque llene menos portadas.
Pero hoy, mientras mis compañeros presentaban casos clínicos, mi mente imaginaba como extirparon por laparoscopia la vesícula de la paciente A. O como se operarían los divertículos del señor B. O, sin ir más lejos, lo complicado que me parece unir cada vaso del hígado que la paciente a la que historié recibirá para curarse por fin, cuando antes solo pensaba que eso, ya lo harían otros.
Y ahora es cuando me pregunto...¿Es esto grave, doctor?
miércoles, 27 de octubre de 2010
Doctora Lomana
En el hecho de que te guste una especialidad intervienen muchos factores: que te atraiga en sí misma (la que en teoría debería ser la única importante), que los profesores la expliquen en condiciones, que el tutor sea bueno...
Nunca me he quejado de mis tutores. Es más, hasta ahora todos me han parecido geniales.
También influye que en el hospital me siento como pez en el agua y todo me parece interesante.
O parecía. Ya no tengo muchas cosas claras.
Como os conté, he empezado mis prácticas en Digestivo. No es que me encante (para hacer Digestivo, haría Medicina Interna, que no está tan especializada y al final trata prácticamente el mismo tipo de pacientes) pero ese no es el caso.
El martes llegué al hospital y allí estaba mi tutora, dándome la bienvenida con un genial "Yo es que no tengo nada que hacer". Así que como tenemos que presentar un caso clínico, nos imprimió todos los folios sobre la paciente y nos dejó entrevistándola. Hasta aquí bien.
La cosa es que desapareció y le sentó como una patada en el culo que quisiéramos ver las endoscopias que tenía más tarde (nos esquivaba, por triste que suene)
Vaya, que ni se molesta en dejar claro que le molestamos.
En realidad es lo mejorcito de cada casa. Habla como Carmen Lomana y trata a los pacientes como...bueno, por suerte, no he conocido a nadie que trate así a sus pacientes.
Si existiera un manual titulado "Como NO tratar a un ser humano" ella sería el ejemplo a seguir.
Ayer, cuando un paciente le preguntó que le pasaba le dijo que tenía una cosita en el hígado. Esa cosita es un tumor. Hoy, otro paciente ha bromeado mientras lo explorábamos y le ha empezado a gritar, llamándolo imbécil e idiota. Y no, que tenga un pasado de adicción a drogas y alcohol no es excusa para perder el respeto. La simpatía quizá. El respeto nunca.
Aunque el respeto ya se lo había perdido cuando decidió informar a su madre en el pasillo, pasando del paciente...y él salió a preguntar ¿Por qué no entran y hablamos todos juntos?
En fin, que estoy asqueada y deseando terminar. Es algo que nunca me había pasado pero me siento muy incómoda en cada una de las habitaciones.
___
Os recuerdo que el concurso sigue abierto hasta el día 31 de octubre.
Nunca me he quejado de mis tutores. Es más, hasta ahora todos me han parecido geniales.
También influye que en el hospital me siento como pez en el agua y todo me parece interesante.
O parecía. Ya no tengo muchas cosas claras.
Como os conté, he empezado mis prácticas en Digestivo. No es que me encante (para hacer Digestivo, haría Medicina Interna, que no está tan especializada y al final trata prácticamente el mismo tipo de pacientes) pero ese no es el caso.
El martes llegué al hospital y allí estaba mi tutora, dándome la bienvenida con un genial "Yo es que no tengo nada que hacer". Así que como tenemos que presentar un caso clínico, nos imprimió todos los folios sobre la paciente y nos dejó entrevistándola. Hasta aquí bien.
La cosa es que desapareció y le sentó como una patada en el culo que quisiéramos ver las endoscopias que tenía más tarde (nos esquivaba, por triste que suene)
Vaya, que ni se molesta en dejar claro que le molestamos.
En realidad es lo mejorcito de cada casa. Habla como Carmen Lomana y trata a los pacientes como...bueno, por suerte, no he conocido a nadie que trate así a sus pacientes.
Si existiera un manual titulado "Como NO tratar a un ser humano" ella sería el ejemplo a seguir.
Ayer, cuando un paciente le preguntó que le pasaba le dijo que tenía una cosita en el hígado. Esa cosita es un tumor. Hoy, otro paciente ha bromeado mientras lo explorábamos y le ha empezado a gritar, llamándolo imbécil e idiota. Y no, que tenga un pasado de adicción a drogas y alcohol no es excusa para perder el respeto. La simpatía quizá. El respeto nunca.
Aunque el respeto ya se lo había perdido cuando decidió informar a su madre en el pasillo, pasando del paciente...y él salió a preguntar ¿Por qué no entran y hablamos todos juntos?
En fin, que estoy asqueada y deseando terminar. Es algo que nunca me había pasado pero me siento muy incómoda en cada una de las habitaciones.
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Os recuerdo que el concurso sigue abierto hasta el día 31 de octubre.
lunes, 25 de octubre de 2010
He vuelto, aunque no avisé de que me iba
He pasado una semana en la sierra de Córdoba, en la reunión nacional de IFMSA Spain, como ya suele ser costumbre por estas fechas. Vengo
agotada físicamente, pero llena de salmorejo y cargada de fuerzas para lo que venga, que no será poco. He perdido 3 días de clase y tendré que buscar apuntes y ponerme las pilas, pero me siento orgullosa de estar dentro de algo tan grande y que me está dando tanto, formándome sobre los flecos sueltos de la Facultad y conociendo a gente genial.
No era un viaje de placer, pero pude sacar una hora para ver la mezquita, que llevaba siglos en mi lista (junto con la Alhambra, que aún seguirá un tiempo, me temo). No sé si me impresionó más su tamaño o la
reconquista arquitectónica. Curioso y que hace reflexionar. Y caro, o al menos esos 8 euros me descabalaron totalmente el presupuesto (fatal eso de no tener descuentos para estudiantes)
Por lo demás, en mi vida no ha habido muchas novedades. En resumen, ayer fui al cine y me encontré a Eduardo Noriega. Hoy podría haber ido a ver a Jorge Drexler, pero las clases se alargaron. Mañana empiezo las prácticas en el hospital, Digestiva médica durante una semana. No es que me apasione la especialidad, pero volver al hospital siempre es un placer, y más sabiendo que el intesivo de 6 horas de teoría pura sin descanso ya ha terminado.
No era un viaje de placer, pero pude sacar una hora para ver la mezquita, que llevaba siglos en mi lista (junto con la Alhambra, que aún seguirá un tiempo, me temo). No sé si me impresionó más su tamaño o la
Por lo demás, en mi vida no ha habido muchas novedades. En resumen, ayer fui al cine y me encontré a Eduardo Noriega. Hoy podría haber ido a ver a Jorge Drexler, pero las clases se alargaron. Mañana empiezo las prácticas en el hospital, Digestiva médica durante una semana. No es que me apasione la especialidad, pero volver al hospital siempre es un placer, y más sabiendo que el intesivo de 6 horas de teoría pura sin descanso ya ha terminado.
viernes, 15 de octubre de 2010
¿Bebes agua cuando la comida pica?

La capsaicina es el compuesto que da el sabor picante a los chiles. Se utiliza como anestésico en cremas y parches, y también se ha sugerido la posibilidad de que pueda utilizarse como anticancerígeno. Pero no, hoy no van los tiros por ahí.
Solo los mamíferos tenemos receptores para capsaicina, se supone que porque somos los competidores naturales de la planta, y es su mecanismo de defensa. Pero como los humanos somos así de raros, el picante no solo no nos repele, si no que nos atrae. Se ha creado hasta una escala que define el grado de picante de un chile o salsa, llamada escala Scoville.
Por estas latitudes, no estamos muy acostumbrados al picante, pero las personas que viven en países tropicales nos llevan mucha
¿Sois de los que beben agua cuando algo pica mucho?
Y sobre todo...¿Nunca habéis notado que no ayuda para nada?
Resulta que es un tema puramente químico, como casi todo en la cocina.
La capsaicina (según la nomenclatura de la IUPAC, 8-metil-6-vanilil-nonenamida) es un compuesto graso. Y la grasa y el agua no se llevan demasiado bien. Por eso el picor no solo no se alivia, si no que a veces empeora.
Entonces, ¿Qué hacer cuando la comida
Masticar miga de pan elimina mecanicamente los restos de capsaicina que están en la mucosa de la boca, pero tomar alguna sustancia con grasa es bastante eficaz. Por otra parte, la caseína envuelve la molécula de capsaicina, haciéndola inservible.
Y si juntamos grasa y caseína, tenemos la leche.
Y como decía, si en muchos países soportan mejor el picante, también es porque saben como tomarlo. En la India es muy común tomar la comida acompañada de lassi (que no es más que una bebida de yogurt con frutas, el más conocido es el de mango, o simplemente yogurt con agua para aligerarlo y especias o una pizca de sal) o del mítico té chai.
A mí me encanta el té chai así que os voy a colar mi receta, a la que soy totalmente fiel desde que se la vi preparar al chef británico Rick Stein en su programa Far eastern odisey.
Hace falta jengibre (si es fresco, mejor) clavo, canela y cardamomo. Y claro, también té (negro, vale un English breakfast por ejemplo, o un Assam...eso al gusto de cada uno)
Para prepararlo solo hace falta poner a hervir las especias en la proporción que nos guste (se le puede añadir además pimienta, cortezas de naranja...) durante aproximadamente 5 minutos, para que suelten su esencia. Después, se añade el té, se apaga el fuego y se deja infusionar lo necesario (según el tipo de te).
Luego se cuela y se añade leche condensada que le da un sabor muy rico (mucha gente prepara el chai directamente infusionando en leche...yo también lo hacía antes pero desde que me abrieron los ojos, nunca más)
Está riquísimo, y si acompaña a un jhalzfredi ni os cuento.
(He escrito este post respondiendo a la llamada de Sophie, que ha publicado en mondomédico un recopilatorio de Científicos en la cocina. Echadle un vista, que hay artículos muy interesantes!)
martes, 12 de octubre de 2010
Juegaterapia: la quimio jugando se pasa volando
¿Tienes una consola que ya no utilizas y no sabes qué hacer con ella?
Hace tiempo descubrí vía Twitter Juegaterapia, una asociación que se encarga de recolectar videoconsolas y llevarlas a aquellos hospitales con unidades de oncología pediátrica para hacerles menos duro en la medida de lo posible el trago de la quimioterapia. En los hospitales suele haber una ludoteca y una pequeña escuela, pero debido al cáncer en sí mismo y al tratamiento, muchas veces los niños tienen que estar aislados porque están bajos de defensas, o están tan cansados que no les apetece salir de la habitación así que no siempre pueden hacer uso de las instalaciones que les ofrece el hospital.
Aquí os dejo las preguntas que le hice a Eva Ricardo, la persona con la que contacté vía twitter:
¿Cómo nació Juegaterapia?
Como las buenas ideas… por causalidad. Mónica cogió la PSP que ya no usaba su marido y se la regaló al hijo de una amiga que estaba internado con Quimio. Y luego otro amigo regaló otra y otra… y nació Juegaterapia. Los niños con Quimio muchas veces tienen que pasar períodos de aislamiento en los hospitales y no pueden ni siquiera ir a las ludotecas que tienen allí. Así que una consola instalada en su habitación ayuda a que el tiempo de espera entre sesión y sesión se haga más corto. Y así nació también nuestro slogan: la quimio jugando se pasa volando. Hoy somos una docena de amigos volcados en ayudar, cada uno a nuestra manera: empaquetando consolas, enviándolas, instalándolas y un sin fin de acciones más. ¡Y estamos muy contentos por ello!
Si alguien quiere colaborar con vosotros pero no tiene una sede de recogida cerca de casa ¿Cómo podría enviaros su videoconsola?
Nuestra sede está en C/ Sagasta nº 8. 1ª. 28004 – Madrid. Pero colaboramos con las Asociaciones Federadas a la Federación Española de Padres de Niños con Cáncer. Lo que son más de 20 puntos de recogida por toda España. Una vez llegan allí, las consolas son etiquetadas con adhesivos de Juegaterapia que incluyen los datos del donador, así si los niños pueden dedicarles un dibujo o un mail de agradecimiento si quieren. Luego recibimos las peticiones de los hospitales, organizamos los pedidos y enviamos las consolas para que sean instaladas en las habitaciones de oncología infantil de cada centro, así el siguiente niño ingresado puede disfrutar también de la donación.
¿Solamente aceptáis videoconsolas o habéis pensado en otro tipo de juego o entretenimiento, libros, por ejemplo?
De momento estamos centrados en las consolas que la gente deja de usar porque han actualizado la suya, se han aburrido de ella, etc. Y cuando un niño está internado, una consola usada es como una nueva consola. Sus juegos vuelven a estar de estreno en las habitaciones. Y hay que verles la cara de felicidad, cómo se concentran en el juego y se olvidan de sus dolencias aunque sea por un ratito. Más adelante, con un poco más de infraestructura, podremos recoger más tipos de juegos. Pero todo ello conlleva una logística de recogida, almacenamiento y distribución que ahora tenemos ocupada con lo que hacemos.
Aquí os dejo su blog, facebook, twitter y la dirección de donación para más información.
Aquí os dejo las preguntas que le hice a Eva Ricardo, la persona con la que contacté vía twitter:
¿Cómo nació Juegaterapia?
Como las buenas ideas… por causalidad. Mónica cogió la PSP que ya no usaba su marido y se la regaló al hijo de una amiga que estaba internado con Quimio. Y luego otro amigo regaló otra y otra… y nació Juegaterapia. Los niños con Quimio muchas veces tienen que pasar períodos de aislamiento en los hospitales y no pueden ni siquiera ir a las ludotecas que tienen allí. Así que una consola instalada en su habitación ayuda a que el tiempo de espera entre sesión y sesión se haga más corto. Y así nació también nuestro slogan: la quimio jugando se pasa volando. Hoy somos una docena de amigos volcados en ayudar, cada uno a nuestra manera: empaquetando consolas, enviándolas, instalándolas y un sin fin de acciones más. ¡Y estamos muy contentos por ello!
Si alguien quiere colaborar con vosotros pero no tiene una sede de recogida cerca de casa ¿Cómo podría enviaros su videoconsola?
Nuestra sede está en C/ Sagasta nº 8. 1ª. 28004 – Madrid. Pero colaboramos con las Asociaciones Federadas a la Federación Española de Padres de Niños con Cáncer. Lo que son más de 20 puntos de recogida por toda España. Una vez llegan allí, las consolas son etiquetadas con adhesivos de Juegaterapia que incluyen los datos del donador, así si los niños pueden dedicarles un dibujo o un mail de agradecimiento si quieren. Luego recibimos las peticiones de los hospitales, organizamos los pedidos y enviamos las consolas para que sean instaladas en las habitaciones de oncología infantil de cada centro, así el siguiente niño ingresado puede disfrutar también de la donación.
¿Solamente aceptáis videoconsolas o habéis pensado en otro tipo de juego o entretenimiento, libros, por ejemplo?
De momento estamos centrados en las consolas que la gente deja de usar porque han actualizado la suya, se han aburrido de ella, etc. Y cuando un niño está internado, una consola usada es como una nueva consola. Sus juegos vuelven a estar de estreno en las habitaciones. Y hay que verles la cara de felicidad, cómo se concentran en el juego y se olvidan de sus dolencias aunque sea por un ratito. Más adelante, con un poco más de infraestructura, podremos recoger más tipos de juegos. Pero todo ello conlleva una logística de recogida, almacenamiento y distribución que ahora tenemos ocupada con lo que hacemos.
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